El gusto por la lectura


Los motivos más poderosos por los que leemos aquellos de nosotros que leemos, podemos reducirlos a dos: leemos por interés y/o por gusto.
Tanto uno como otro pueden ser aprovechados para fomentar hábitos lectores. Una buena manera de facilitar la tarea consiste en aprovechar las habilidades e inquietudes propias de las diferentes edades de los niños. Siempre leerán más fácilmente textos sobre temas relacionados con sus circunstancias, su entorno o sus aficiones.
Es común en nuestros días oír decir que a los chicos no les interesa la lectura. Además surge la escuela como la única responsable de esta falencia y falta de interés. Reflexionando sobre este tema que preocupa tanto a la familia como a la escuela y a la sociedad y para tratar de solucionar esta circunstancia, hemos elaborado una serie de sugerencias que la familia podrá poner en práctica para colaborar con la escuela en esta importante tarea.
• Déjese ver cuando lee.
• Escucharlos cuando leen en voz alta y estimularlos.
• Realizar visitas periódicas a la biblioteca. Extraer un libro y leer algún pasaje.
• Inventar oralmente cuentos y hacerlo participar.
• Leer previamente un cuento o libro y comentar algún suceso que despierte el interés de abordar el libro.
• Leer por separado un artículo, un cuento, una novela, una historieta y luego hacer el comentario.
• Acompañarlo a ferias de libros donde pueda tomar contacto directo con ellos. Es importante que toque los libros, que mire las tapas, que lea los títulos.
• No imponga lecturas. La lectura no es un castigo.
Se invita a algún miembro de la familia a poner en práctica estas estrategias que no sólo servirán para lograr un feliz acercamiento a los libros, sino que el tiempo compartido fortalecerá las relaciones familiares.
Creemos que el gusto por la lectura no se adquiere por necesidad u obligación. Tanto la familia como la escuela deben despertar la necesidad y hacer que el placer dure.


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